Autor: IIbarvo
CHIHUAHUA,CHIH.
Normalmente, los líquidos no
turbios, transparentes o sin color para el ojo humano los asociamos con bebidas
sanas y aptas para el consumo. Pero, ¿qué sucede cuando hacemos la excepción de
beber un líquido NEGRO, rojo, ámbar, etc., y además carbonatado?
Imágen I: Tanque para carbonatación y letrero antiguo de Pepsi Cola. Autor: Iibarvo
“La percepción que el ser humano
tiene al beber una bebida carbonatada es en realidad bastante complicada; se le
llama gusto convencional, pero en realidad la palabra gusto en sí misma esconde
una biología complicada”, menciona el profesor Finger de la Universidad de
Colorado. Añade que el sabor del agua carbonatada depende de tres factores:
gusto, olfato y, sobre todo, tacto: “si se coloca o vierte agua carbonatada en
la piel, puedes sentir el cosquilleo de las burbujas. Es el mismo sistema
sensorial, pero además, la acidez de la carbonatación es detectada por las
terminaciones nerviosas, y tenemos el mismo tipo de nervios que inervan
nuestros globos oculares”.
Imágen II: Espectacular antíguo de refresco Fanta en Nuevo Casas Grandes, Chih. Autor: Iibarvo
La sensación que nos produce una
bebida gaseosa proviene de la activación de receptores que también usamos para
el dolor. Además, se asocia con la sensación agradable de comer algo picante o
condimentado para algunas personas. Hoy en día, asociamos las burbujas con una
bebida refrescante; una estrategia muy usada en el marketing gastronómico es
exagerar las burbujas con aditamentos como jabón para hacerlas más llamativas y
duraderas.
Este interés por las bebidas
carbonatadas tuvo un desarrollo particular en México, especialmente en
Chihuahua, donde el auge industrial se sustentó en la minería de plata desde el
siglo XVII (Parral y Santa Eulalia) y en la ganadería, que se consolidó entre
los siglos XVII y XIX. Estas actividades formaron la base de la economía, junto
con la explotación de otros recursos naturales y el desarrollo de la
infraestructura de transporte ferroviario. Con ello, empezó a generarse la
industria refresquera y cervecera en el estado.
Imágen III: Vaso con hidromiel carbonatada Autor: Iibarvo
Una de las cerveceras más
importantes fue la Cervecería Cruz Blanca, de origen europeo, que comenzó
operaciones en Chihuahua capital en 1897 (su planta en Ciudad Juárez se
inauguró en 1922). Ubicada en la Avenida Juárez, sus instalaciones cubrían
alrededor de 9,500 metros cuadrados, a solo 300 metros de la estación del
Ferrocarril Centro Mexicano.
Esta tradición cervecera se
refleja en relatos como el de Luis, publicado en “La tablita”:
El señor Franz Fellener Kucher,
de origen austriaco, entró oficialmente a Chihuahua, según consta en su tarjeta
de registro de extranjería, en diciembre de 1932. Maestro cervecero proveniente
de la ciudad de Pischelsdorf, nunca lo dijo Franz, pero yo lo intuía: me
consideraba como un discípulo para que, en un futuro no lejano, quizá fuera su
ayudante… Siempre que subía a la torre, llevaba mi cuaderno de notas (pobre
ignorante de mí, se necesitaba más que un cuaderno) había que beberse no solo
los vientos, sino, con los ojos cubiertos, el olfato y el gusto, detectar cada
tipo de cerveza y las marcas que iban desde Carta Plata, Standard, Lager,
Tívoli, Pilsner, Bok Bier, Carta Negra, Edelweiss y, lógico, la Cruz Blanca.
Imágen IV: Charola de refrescos KONG Autor: Iibarvo
Por otra parte, una de las
fábricas de refrescos más importantes en la ciudad fronteriza (Cd. Juárez) durante los años
50 fue Refrescos KONG (de dueños de origen oriental). Tenía sus instalaciones
en la Calzada del Valle, lo que hoy es la Avenida de la Raza, situada entre sembradíos
de algodón y hortalizas. Era común que los camiones de la embotelladora
cruzaran por tierras de cultivo, donde podían encontrarse con rebaños de chivos
y borregos o con manadas de becerros y mulas que transitaban junto a sus
dueños. La refresquera estuvo en el mercado a finales de los 50 y principios de
los 60, elaborando sabores como sidral (gaseosas mexicanas principalmente de
manzana), uva, fresa, naranja y limonada.
Como bien se decía en su momento:
“¡Refrescos KONG sí saben a lo que son!”.
Nuestras persepciones sensoriales en la actualidad en Chihuahua están influenciadas por entes extranjeros?
NOTA: Esta entrada se basa exclusivamente en el consumo de bebidas carbonatadas a partir de siglo XIX en México, tomando en cuenta únicamente el desarrollo de las industria de las bebidas. Se reconoce que el gusto por bebidas carbonatadas o fermentadas data de siglos anteriores en la historia de la humanidad. Además, esta reflexión presenta solo una de las múltiples teorías existentes sobre el gusto por consumir bebidas carbonatadas o fermentadas.
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